Mi padre en el baño…(cuento de incesto)

1 baño

Esa tarde fue la más feliz de mi vida de niña y el inicio de mi vida como travesti putita al servicio de mi padre y de otros hombres. Desde que tengo conciencia, mi padre ha despertado en mi una lujuria indescriptible, un deseo irrefrenable y un amor innombrable.  Al mismo tiempo, siempre lo vi como un hombre superior, una fuerte autoridad que con un solo chasquido de dedos o su simple voz me hacia temblar de temor. Yo, aunque tenía genitales de niño siempre supe que era una niña y la superioridad de mi padre, su machismo, su grandeza, su olor y su voz  siempre acrecentaban este sentimiento de ser realmente una niña nacida para servirle a El y a todos los hombres superiores.  Pues esa tarde, cuando yo tenía once años cumplidos, mi padre llegó del trabajo y se metió a bañar como siempre, pero algo muy raro, algo que nunca hacía: dejó la puerta del baño abierta. Yo estaba en mi recámara, escuchando el sonido de la regadera e imaginando cómo acariciaba el cuerpo fuerte y atlético de mi padre. Me sentía caliente y cachonda, con ganas de estar ahí observando su musculoso cuerpo. sin embargo, no me había atrevido a hacerlo, pues me ganaba el pavor a ser descubierta. La regadera dejó de escucharse y a cambio, escuché los pasos de mi padre que salía de la ducha y comenzaba a cepillarse los dientes. Lo imaginé ahí, parado frente al espejo, fuerte, varonil, hermoso. Mis deseos vencieron al temor y me acerqué sigilosamente al pasillo que lleva al baño. Me sorprendí al ver la puerta abierta y al contemplar a mi padre ahí parado, como lo imaginaba, fuerte, musculoso, varonil con un torso peludo y con la toalla dejando ver sus nalgas de hombre superior. Me quedé como hipnotizada. No sabía qué hacer y ni cuenta me había dado de que había salido de mi recámara sólo con la tanguita roja que me gustaba ponerme pensando en que mi padre me viera con ella. Horrorizada por el temor de que mi padre me descubriera estaba a punto de regresar cuando me di cuenta de que El me miraba de reojo complaciente y que a propósito había dejado caer la toalla para que yo pudiera mirar su cuerpo desnudo, completo, húmedo… Mi temor fue más grande cuando escuché su voz que me dijo: “acércate, recoge la toalla y empieza a secarme mientras termino de lavar mis dientes…” Temblando, me acerqué, recogí la toalla y me hinqué para secar sus pies y sus velludas piernas. No me atrevía a levantar la vista, pero llegó el momento en que tenía que secar la parte de sus nalgas y de su verga. Me detuve y El me dijo: “sigue secando, vamos, obedece a tu padre…”Comencé a secar sus nalgas duras y peludas con miedo de enfrentarme a su pene, que yo sabía era enorme, pues algunas veces, cuando El dormía en el sillón o en su cama en bóxer o en bañador, se notaba un bulto grande y duro. Me tardé unos segundos secando su varonil trasero hasta que El se dio media vuelta golpeando suavemente mi rostro con una verga enorme y dura. Me quedé asombrada y con la boca abierta, totalmente hipnotizada por ese pene erecto y con esos huevos llenos de pelos que me invitaban a comerlos, chuparlos, saborearlos, adorarlos, amarlos sentirlos con toda mi devoción retenida por años. Mi padre tomó la toalla de mis manos y comenzó a secarse los brazos y el torso, dejando que su verga erecta  tocara mi rostro con sus movimientos. No supe más de mí. Sólo seguí ahí, hincada e hipnotizada por ese dios. Cerré mis ojos y abrí mis labios húmedos y sedientos. De pronto sentí cómo ese pene divino se metía en mi boca lentamente y cómo las manos grandes y fuertes de mi padre rodeaban mi cabeza sin permitirme un sólo movimiento hacia atrás. Su fiero y dulce animal llenó mi garganta hasta el tope e instintivamente quiso expulsarlo pero sus manos no lo permitieron. sus huevos y sus bellos púbicos topaban en mis labios. Su olor de hombre y su verga penetrando mi garganta me extasiaron por completo y me dejé llevar por sus manos que movían mi cabeza a su antojo. sus embestidas fueron cada vez más rápidas y fuertes. ahora mi padre metía y sacaba su verga usando mi boca a su antojo. De mis ojos cerrados brotaban lágrimas de felicidad y placer. Eso era lo que siempre había querido y soñado, para eso había nacido. De pronto escuché una especie de sonido y grito gutural de mi padre y sentí cómo su verga metida completamente hasta mi garganta dejaba correr un líquido caliente que alimentaba mi lujuria y mi deseo. Así, su verga quedó unos instantes dentro de mi boca hasta que poco a poco mi padre la sacó y me dijo: “Ahora ya sabes para qué te traje al mundo. De ahora en adelante serás mi putita, se servirás cuando yo te lo ordene. Te voy a enseñar lo que es estar al servicio de un hombre como yo y te compartiré con mis amigos. Hoy en la noche, al regresar de mi reunión, quiero que me esperes en la cama, desnuda y con tus piernas abiertas. Voy a enseñarte como debes usar tu culo para servir a tu padre como te enseñé a usar tu boca y tu garganta…entendido? quién es mi nueva putita de ahora en adelante?” Yo aún con el sabor de su semen en mi boca, le contesté con una voz sumisa y débil: “yo soy, papá”. El, para terminar me dijo: “ ahora limpia el baño y ve a preparar mi ropa mientras me tomo una cerveza… ” Y desde ese día he sido la putita travesti al servicio de mi padre y de sus amigos. Gracias papá! (Renny Silol, abril 2015)

Mi hermano dormido…cuento de incesto (adultos)

1dormido

La vez que mi hermano supo que yo era una putita travesti mamavergas, El llego algo tomado de una fiesta y se puso a dormir en una silla. En casa solo estaba yo, pues mi padre aun no llegaba del trabajo. Mi hermano se quedó asi, en trusa y dormitando. Yo lo vi y me acerqué lentamente. Hacia muchos  meses que había regresado de sus estudios en otra ciudad hecho todo un hombre y yo no podía resistir los sentimientos de amor deseo y adoracion por él. Esa tarde no resistí más. Sabiendo que estaba un poco tomado y adormilado, me apresuré a vestirme como la mujercita puta que soy a toda prisa, con una tanguita y una faldita corta apretadita… Me acerqué nerviosa y me puse de rodillas ante El. comencé a acariciar lentamente y con toda mi devoción su bulto que estaba duro y grande. Acerqué mis labios rojos carmesí pero no quise ensuciar su blanca trusa con mi labial. Poco a poco bajé su trusa hasta que de pronto, como un león enjaulado saltó su pene erecto y duro. No lo dudé más y en un segundo mis labios y mi lengua estaban saboreando el tesoro varonil de mi adorado hermano. SUs huevos topaban en mis labios mientras que su pene penetraba mi garganta. Después de unos minutos de chupar esa verga divina, escuché que mi hermano gemía de placer y se movia lentamente. No me atreví a levantar los ojos para ver si había despertado y seguí mamando con más amor y devoción su pene que no tardó en alimentarme con ese semen divino que tantos meses había soñado y deseado… Con mis labios y mi lengua limpié cada gota de su semen y de nuevo subí su trusa mientras su polla empezaba a descansar. cuando me disponía a retirarme a mi recámara, sorprendida escuché esas palabras que me han hecho tan feliz hasta hoy: “ siempre supe que eras una puta travesti mamavergas. Desde ahora eso eres para mí y me servirás y obedecerás cuando yo te ordene y mande. Ahora ve a preparar mi baño y mi cena porque voy a salir con mi novia…obedece puta mamavergas…” Yo sólo contesté con todo mi amor y devoción: “ sí mi amo mi dueño y mi señor, gracias por permitirme servirte y adorarte..” y Desde ese día soy su esclava y su puta personal. Ese es mi mayor orgullo. (Renny Silol, abril 2015).

El inicio de mi felicidad… (cuento de incesto)

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Esa tarde fue el inicio de mi felicidad hasta hoy. Mi hermano menor me invitó a pasear por la playa que en esa época del año está solitaria por el frío del otoño. Estábamos sólo El y yo en casa, pues mi padre aún estaba en la oficina. Mi hermano recién había llegado de cursar la universidad en otra ciudad y ýa se había convertido en todo un hombre, joven fuerte alegre y claro, lleno de virilidad. Salimos a caminar y después de unos minutos me dijo que se le antojaba descansar en uno de los remansos del malecón. Yo me tire en la arena y para mi sorpresa el se quitó sus jeans y se quedó sólo en trusa dejando ver un bulto delicioso y seductor. Me miraba de reojo, sabiendo que yo estaba sorprendida, pues hacía fresco para andar en bañador o en trusa. Yo extasiada, no dejaba de mirar ese paquete grande y tentador, que deseaba acariciar y tener en mi boca desde el primer día de su regreso. El hizo como que empezaba a dormitar un poco mientras que yo me acercaba sigilosamente arrodiallada ante El como ante un dios. El se daba cuenta de mi respiración agitada y mi nerviosismo. No pude más ý comencé a acariciar ese bulto arrollador con mis tibias manos mientras que pasaba mis húmedos labios por encima queriendo devorarlo. Mi hermano sólo suspiró y su verga se endureció aún más. sin dudárlo más, baje su trusa y empecé a chupar y a mamar ese pene delicioso que sabía a miel de hombre. Tan grande era su polla que topaba hasta mi garganta profunda y sus huevos  topaban en mis labios calientes. Después de unos minutos, un gemido y un suave liquido en mi boca me hicieron saber que mi se había relajado por completo. Limpie con mi lengua y mis  labios su pene y sus huevos que aún palpitaban de placer y subí de nuevo su trusa. No me atreví a mirarlo. Me dispuse a seguir caminando en la playa, pero en ese momento escuché su masculina voz que me decía: “ desde que llegué supe que eres una putita travesti mamavergas… mañana y todas las veces que yo te ordene, te vestirás lo más puta que puedas para complacerme a mi, que desde hoy ya no soy tu hermano menor sino tu dueño, tu amo y tu señor…entendido?” Yo llena de amor y devoción, sólo contesté besando sus pies: “sí mi adorado amo dueño y señor, gracias por permitirme servirte y por hacer mi sueño realidad…te amaré y te serviré siempre Señor mío…” Me quedé besando sus pies por unos minutos, mientras las olas del mar arrullaban el sueño de mi ahora dueño, amo y señor. (Renny Silol, abril 2015)

Mi padre en la ventana (cuento de incesto)

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Recuerdo cuando yo tenia apenas doce años. Esa tarde mi padre se puso a arreglar el techo frente a la ventana de mi habitación. El siempre me había dominado con su varonil voz de macho y me hacía sentir la niña que era por dentro de mi ser, aunque tenía genitales de niño, yo siempre me consideré una niña y la voz de mi padre, su olor, su masculinidad, su autoridad me hacían desearlo, adorarlo, obedecerlo y someterme a El…aunque no lo supiera, yo soñaba con ser su juguete sexual, su esclava, su putita preferida. A veces, cuando dormía yo entraba a su cuarto y me quedaba hipnotizada viendo su gran bulto de hombre que parecía salir de su trusa. Me daban inmensas ganas de tocarlo y chuparlo, pero no me atrevía. Esa tarde, cuando El estaba trabajando en el techo frente a la ventana de mi recámara, yo sentí un ardiente impulso por que me hiciera suya que me penetrara que me acariciara que me hiciera mamar su enorme verga y que me hiciera para siempre su putita personal. Pensé que era el momento propicio para ofrecerme a El. Rápidamente me quité el short y la playera y me quedé en pura tanguita. Recuerdo que era una tanga roja de seda que se metia entre mis nalgas. Me acosté en la cama como si no supiera que El estaba en mi ventana. Abrí mis piernas y comencé a meter mi dedo en mi culo, suavemente, sabiendo que mi padre miraba lo que pasaba dentro. Gemí como una putita caliente. De reojo, vi como mi padre se había quedado sin hacer nada, solo mirandome a través de la ventana y acariciando su bulto. Eso me hizo sentir un fuego que me quemaba por dentro y comencé a dedear mi culo con mas intensidad. Mi corazón comenzó a palpitar a mil por hora cuando escuché que la ventana se abría y los pasos sigilosos de mi padre. Escuché su respiración agitada cerca de mi, sentí su mirada, olí el olor fuerte de su varonil sudor. Comencé a temblar de miedo y de placer cuando sentí que su enorme cuerpo estaba encima de mi y su bulto aun sin salir de sus jeans arreciando mis nalgas y mi culo húmedo y abierto. Yo no dije nada ni El pronunció palabra. Solo su fuerza de hombre que me sometía era el lenguaje al que yo obedecía. abrió mis piernas aun más e hizo a un lado mi tanga. Sentí cómo había liberado su enorme verga y luego  comenzó a penetrarme con fuerza. Yo grité de dolor al sentir ese enorme animal que abría las paredes de mi virgen culo sin importarle si me hería o no. Mi padre tapó mi boca con una de sus manos y con la otra rodeó mi cintura tomándome como un juguete sexual, follándome a su antojo. Mis lágrimas salían de mis ojos por la mezcla de dolor y placer que mi padre me hacía sentir en ese momento. Su respiración agitada y sus embestidas de macho cada vez eran más fuertes. Después de unos minutos, sentí cómo su semen caliente recorría mi culo llenándome de ese delicioso néctar de hombre que tanto deseaba. Luego, El se quedó unos segundos con su verga dentro y me dijo: “esto es lo que siempre has querido verdad? Desde ahora serás mi putita personal. Cuando yo quiera te voy a dar lo que te gusta… Tu culo me pertenece. En la noche voy a follar tu boca para que aprendas pruebes el sabor de la leche de tu padre y no puedas vivir sin ella…Entendido? ahora eres la puta de papi! Ahora ve a preparar mi comida como la sirvienta que siempre has sido para mi…obedece” Yo sólo le dije: “Si papi, gracias” Me puse de nuevo la tanga y mientras El salía a seguir trabajando en el techo frente a mi ventana, yo me dirigí a la cocina a preparar su comida con todo mi amor y mi devoción como lo hago hasta hoy. /Renny Silol, Papá en mi ventana, abril 2015).